La lectura de tres de las publicaciones recientes de Planeta-DeAgostini nos deja con los siguientes destacados:
Lo mejor de Showcase Soldado Desconocido: (además del precio, porque sale la página a 4 céntimos) el gran Joe Kubert. En las más de quinientas páginas protagonizadas por el misterioso agente camaleónico nos encontramos con otras ilustres firmas como Archie Goodwin o Frank Robbins, pero el dibujo y las composiciones de página del viejo profesor de dibujo siguen siendo impresionantes. Su dominio de la anatomía en el sentido clásico y el dinamismo que imprime a las viñetas sigue dándole lecciones hoy en día a los autores noveles, a través de estos cómics que datan de hace treinta años.
Lo mejor de House of Mystery nº1: Espacio y Aburrimiento: de nuevo el dibujante, en este caso Luca Rossi, un artista con un estilazo que nos ha sorprendido muy gratamente. Un nombre a seguir, sin desmerecer un guión bien llevado, sobre todo, la trama principal, más que las digresiones de los relatos-insertos intercalados. De todas formas, la lectura de este tebeo reclama la continuación para confirmar que está bien encaminado argumentalmente.
Lo mejor de Batman/Superman: Los mejores del mundo: La idea de encadenar los "años" (a partir del concepto de los "Años Uno", "Dos", etc) sucesivos, emparejando siempre en la misma fecha al chico de la "S" y al murciélago de Gotham City. Tiene mucha gracia repasar las distintas etapas por las que los personajes han pasado -cambios en el aspecto, argumentalmente, con secundarios que van y vienen, etc-. El título intenta seguir -aunque sin conseguirlo- la estela del clásico ilustrado por el magnífico Steve Rude, tebeo más que recomendable.
Entre los giros a los que recurre "Batman/Superman: Los mejores del mundo" está la muerte de Superman, y hablando de fallecimientos célebres, puedes hacer un recuento de los acaecidos en los cómics en este artículo. ¡Seguro que recuerdas con emoción más de uno!
El ocaso superheróico que nos queda más cerca es la etapa de Grant Morrison dando estopa con su "Batman: R.I.P.", recién publicado por Planeta.
Mientras tanto en EEUU, el guionista escocés sigue "emparentado" con el personaje a través de "Batman and Robin", de cuyo sexto número podéis ver un adelanto aquí. Y para que no se nos cele el hombre de acero, aquí se ve el paso a paso de la portada alternativa de Mark Buckingham para el "Superman: World of the New Krypton" nº9.
Norma Editorial, Astiberri y El Patito publican un puñado de obras que, ya dejando a un lado las virtudes a nivel de guión, logran un virtuosismo visual apabullante. Si eres de los que tiemblas como un flan ante los dibujos arrebatadores, ¡no te puedes perder este poker de ases!
Inside Moebius. ¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué bulle en la cabeza de un genio? ¡Ahora tienes billete para subirte a la mente desbordante del veterano maestro!
Peter Petrake, carrusel de viñetas coloristas de los setenta recuperadas para el nuevo siglo en su esplendor pop.
Gus 3. Un western como no has visto otro, realizado por uno de los autores europeos más influyentes e imitados de la década.
El Juego de la Luna. Un álbum mágico llamado a captar a buena parte de los lectores tradicionales "europeos" de Norma y acaparar unos cuantos premios el año que viene.
Paquidermo. El nuevo trabajo de Frederik Peeters ("Píldoras azules") nos mete de lleno en un laberinto de personajes surrealistas, en un universo onírico con influencias del Hollywood dorado.
El mes que viene Planeta-DeAgostini publica un verdadero cómic de culto, el "Skreemer" de Peter Milligan y Bret Ewins. Este relato de crimen futurista inspirado en Sergio Leone y en James Joyce saldrá en un tomo cartoné de 176 páginas, recopilando una historia autoconclusiva original de 1989 y cuyos seis números habían sido publicados en castellano por primera vez en 1992. Para que nos entendamos, es un cómic de "Vertigo antes de que Vertigo existiese", centrado en un matón incapaz de aceptar que el mundo del crimen lo ha dejado obsoleto.
Lo ataron con una sábana limpia y nueva y lo tumbaron en la cama con un galón de whisky en las suelas y un barril de cerveza en la cabeza
Así reza “El despertar de Finegan”, una canción de una época mejor. Una época en la que el mundo no estaba dividido en criminales y presas. Una época en la que las bandas y sus asesinos skreemer no gobernaban las calles a base de pistoletazos y muertes. Veto es el mejor skreemer que hay... tanto que ahora se le conoce como Skreemer únicamente a él. Ha ascendido a lo más alto desde lo más bajo en una cultura dominada por la fuerza y el poder. Y su voluntad es inquebrantable. Pero el mundo ha seguido su curso y el tiempo de las bandas ha pasado. Emerge un nuevo orden... y todos lo aceptan. Todos, menos Veto Skreemer.
Esta semana salía en EEUU la nueva historia de Lobo escrita por Scott Ian y dibujada por Sam Kieth. El cazarrecompensas más violento del multiverso contra... ¡Satán! El czarniano se las verá con el maligno, ahí es nada. Este tebeo trae el debut de Scott Ian, conocido por su pertenencia a la legendaria banda Anthrax, como guionista de cómics. ¿El argumento? ¡Qué más da! ¡Suban el volumen...!
Son dos números de 64 páginas y puedes ver un adelanto aquí.
"No se trata de un libro sobre la guerra civil ni sobre la gran depresión en Estados Unidos. Esto es solo un pretexto para hablar de algo que está de rabiosa actualidad: los excesos que cometen las personas en nombre de las ideologías" (El Periódico)
"Presento una imagen de los comunistas tan sombría como de los fascistas. Los engranajes de los totalitarismos crean víctimas inocentes. Pero no tiene nada que ver con la memoria histórica" (ABC)
Si el año pasado en la ilustre abadía de Silos se exponían docenas de adaptaciones de la biblia al cómic y hace unos meses Ralf König nos presentaba en "Prototipo" su particular e irónica relectura del libro del Génesis, ahora ha llegado, con la contundencia de un mastodonte, el que quizás sea el libro del año: El "Génesis" de Robert Crumb, capaz de disputarle al mismísimo Astérix en su quincuagésimo aniversario el título de evento historietístico del año, con un lanzamiento a nivel mundial, casi en paralelo, en inglés, castellano, francés, alemán, italiano y portugués, entre otros idiomas. No en vano estamos ante un choque de titanes: El mayor artista vivo del cómic ante la obra escrita más influyente del mundo occidental, en una adaptación que le ha llevado cuatro años completar.
¿Y cuál ha sido su aproximación a la materia? ¿Esperamos a Crumb el irreverente, el despiadado que se autoparodia y se ríe del mundo hasta extremos crueles? Pues no, inteligente y sorprendente hasta la saciedad, el maestro americano ha optado por la postura opuesta: Una adaptación literal bajo la premisa de que la mera exposición era suficientemente provocadora. No es para menos, pues no excluye ninguno de los episodios controvertidos de los escritos, que presentan incesto, adulterio, prostitución, violación, asesinatos en masa... Hijo de un militar, Crumb se crió en un entorno católico y conservador y creció hasta convertirse en el mayor autor del cómic underground.
Sobre este su último trabajo ha declarado:
“Yo, R. Crumb, el ilustrador de este libro, he intentado lo mejor que he podido reproducir todas y cada una de las palabras del texto original, extraído de diversas fuentes, incluida la versión del rey Jaime, pero sobre todo la reciente traducción de Robert Alter del Pentateuco, Los Cinco Libros de Moisés (2004). En ciertos pasajes, si creía que mis palabras podían aclarar el sentido del texto he realizado una interpretación propia, pero me he controlado y no me he permitido demasiado a menudo tal ejercicio de creatividad, dejando la a veces enrevesada vaguedad del texto antes que trastear con un texto tan venerable.”
pero también que
“Es increíble pensar que durante más de 2.000 años la gente se tomase ese texto tan en serio. Estoy de acuerdo con Marx en lo del opio del pueblo. Porque leer de cerca la Santa Escritura del Génesis y considerar que es una guía moral, es estar completamente loco.”
¿Qué podemos decir sobre el "guión", más allá de la soberbia lección de legibilidad que el autor desarrolla? Porque valorar el argumento aparte de la adaptación de Crumb sería tanto como entrar a dilucidar la propia escritura sagrada según ha llegado a nuestros días, desde el momento en que, tal como el autor americano subraya, él ha respetado cada palabra, punto y coma. Lo cierto es que resulta una pirueta dialéctica de dimensiones abracadabrantes que el historietista más transgresor y libertino haya abordado sin el más mínimo ápice de deformación o caricatura un libro de tradición y convención por excelencia como éste. Se sirve así el dibujante del artefacto literario, referencia cultural ineludible en términos de los remotos orígenes de nuestra civilización, una posibilidad que sería inviable en otros credos, y nos propone una historia de historias sorprendente, cautivadora y por momentos inquietante. Normalmente en términos de las profesiones religiosas una cosa es lo escrito, en su transcripción literal, y otra la interpretación, labor confiada a doctores en la materia o a voces autorizadas. Crumb, al ilustrar escrupulosamente la fuente sin mayores licencias que las estrictamente necesarias para hacer de ella un tebeo -un buen tebeo- desnuda el objeto de interés de toda intermediación, dejando al lector con la última palabra, sin condicionantes. Desde luego el autor ha añadido un epílogo con un extenso apartado con notas y comentarios que también vale muchísimo la pena leer, no obstante viene en todo caso a refrendar lo razonable de su aproximación a tamaño trabajo. Y ¿ha valido la pena? Oh, sí. Quizás nunca creímos tener que añadir a la extensa bibliografía del genio estadounidense una pieza de esta naturaleza, pero el resultado es un título que no desmerece al lado de sus otros trabajos de calado sexual y humorístico en las décadas precedentes; por mucho que desentone el género, no así la calidad. Lo difícil, en todo caso, será volver a leer el propio libro del Génesis sin retener en la memoria las poderosas imágenes desarrolladas por Crumb, su manera inteligentísima de estructurar la información visual que aporta, la fuerza de su narración. En lo gráfico, el veterano y versatilísimo ilustrador ha sido en esta ocasión comedido en las formas, que no en el detalle, pues encontramos en "El libro del Génesis" al Crumb más puntilloso y dedicado, que nos transmite con exhuberancia y primor su propio asombro por la lectura de la Biblia. "¿Ha dibujado usted cada raya de este libro?", le preguntaron ante el volumen de horas que ello representa. "Joder que sí", contestó. No es para menos. Joder si no.
Robert Crumb duda cuando le preguntan por qué se decidió por este título como su nuevo proyecto: "¿Por el dinero, quizás? No lo sé". Explica que se comenzó a dar cuenta de las dimensiones que tomaría cuando llevaba unas pocas docenas de páginas y para entonces era "demasiado tarde" para dejarlo. Al inquerirle si piensa continuar adaptando el resto de la Biblia deja claro que no, dice que lo hagan otros que "yo ya he cumplido con mi parte". Genio y figura...
Señalar finalmente que, para la versión en castellano, que no es como de costumbre una traducción desde el original de Crumb en inglés, se ha recurrido a una adaptación libre, a partir de la traducción desde el hebreo realizada por dos especialistas en la materia, para la madrileña Biblioteca de Autores Cristianos.
La conclusión es que, con este tomazo en cartoné de 29 x 22 x 4 cm, de 220 páginas, Crumb va a conseguir que practicantes y creyentes de cualquier signo, agnósticos y ateos por igual lean el "Génesis". Dios nunca pensó tener que compartir el crédito...
Otros nueve números uno de manga y superhéroes. Y hablando de los chicos musculosos,
Para frikis de la primera familia: Los 4 Fantásticos: Reinado oscuro ¡Viajes en el tiempo, realidades alternativas, Celestiales, Eternos, Desviantes, Muertebots...!
La Barcelona canalla de la Transición albergó una eclosión del cómic underground en cuyo contexto nació Makoki, un personaje chifladísimo protagonista de una celebérrima historia de evasión carcelaria: La "Fuga en la Modelo" -nombre de la prisión de la Ciudad Condal- que en su día se dice vendió veinte mil ejemplares y que ahora tenemos de nuevo en las estanterías en una edición de lujo.
Loa a la marginalidad e inquietudes artísticas se daban la mano en este título en el que las drogas duras y las carreras de un lado para otro no dejaban un minuto de descanso ni a los protagonistas ni al lector. "Cómo hemos cambiado" decía la canción, y lo refleja bien el artículo de Justo Barranco para el diario La Vanguardia: Ahora su premiado dibujante realiza obra intimistas e introspectivas.
El tomo cartoné que La Cúpula ha publicado este otoño, obra de Gallardo y Mediavilla, se compone de dos partes diferenciadas. La primera son siete capítulos de una disparatada road-movie hispano-marroquí, mientras que la última es la propia aventura de la Modelo, con Makoki, el tipo de los cables en el gerolo, como impaciente director del asalto.
Todo empieza en Marruecos en los primeros ochenta, con una pandilla de cuidado que se "baja al moro" con el rudimentario plan de meter hachís en la Península y forrarse vendiéndolo al por menor. Pero Emo, Cuco y el Niñato no son narcotraficantes sino unos drogatas chapuceros y desde el principio todo sale mal. Melilla, Málaga, Granada y Madrid serán testigos de sus desventuras. Luego viene el episodio del presidio, mezcla imposible de lumpen, robots, croquis, bombas caseras y "La gran evasión" (lean los jóvenes "Prison break").
Makoki fue un verdadero icono contracultural de su época aunque para las nuevas generaciones quizás haya caído en el olvido. Existe un integral editado por Glénat, la misma editorial que en su día publicó el particularísimo comic-book "La muerte de Makoki", obra de Miquel Gallardo en solitario.
Este "Fuga en la Modelo" tiene un salto perceptible entre las dos partes mencionadas y Gallardo, uno de los mejores dibujantes de España hoy en día (imprescindible su "Informe G" en Edicions de Ponent) todavía muestra rasgos primerizos en toda la obra. Sin embargo, no se puede entender la historieta de los ochenta sin este título, que junto a otros cómics de autores como Max demostró que el underground español se había "graduado" y no era ya un mero émulo del género americano sino un producto diferenciado y rompedor.
Veinte años despues de su última edición, por fin tenemos la oportunidad de, bien recuperar, bien descubrir esta inevitable y disparatada crónica de una época de nuestra historia reciente.
Si eres un amante del shojo manga, Ai Yazawa será siempre un valor seguro. Autora de obras como "Nana", "Historia de un vecindario" o "Paradise Kiss" ha conquistado a millones de lectores (sobre todo lectoras) no sólo de Japón, sino de Europa y América. Comenzó su carrera en el año 1986 y desde entonces sus obras siempre fueron conocidas. Pero el verdadero despegue se inicia con el manga que nos ocupa, publicado entre los años 1992 y 1995, constando de ocho tomos. Lo interesante al respecto, es que podemos ver claramente una gran evolución gráfica: los dibujos de las primeras páginas tienen el sello inconfundible de un shojo más primerizo, más "parecido" a otras autoras. Y tan sólo en este primer tomo (de más de cuatrocientas páginas, eso si) se ve como se va acercando a su estilo personal, fácilmente reconocible como "el suyo" y que irá conformando sus obras posteriores. La historia no nos defrauda, tampoco. Midori es una chica alegre y popular en su colegio, un poco atípico, por ser nuevo y existir sólo los alumnos de primero de la enseñanza superior. Es elegida, entre otros cuatro alumnos más, para formar parte de la asociación de alumnos del centro. Aunque al principio no se conocen muy bien, acaban formando un buen equipo. Pero lo interesante es que en él está también Akira, chico del que Midori está enamorada. Parece que todo va viento en popa para nuestra protagonista, pero las inseguridades empiezan a surgir, sobre todo debido al caracter introvertido de Akira. Pero no todo es drama y amor, y como es habitual en esta autora, las pinceladas de humor son más que frecuentes. Planeta nos ofrece la llamada "Ultimate Edition" de la obra (la "edición definitiva"), conformada por más de cuatrocientas páginas, divididas en cuatro capítulos: "Creación de la asociación de alumnos", "Stand by me", "Hiroko y Hiroko", y "Bienvenida los nuevos alumnos". Además de un epílogo de tres páginas firmado por Yu Kurosawa (actriz japonesa) y dos páginas de manga dibujado por la autora, explicando los secretos de producción.